Nuestra Historia

 

 


La Universidad Nacional consciente del papel que debe desempeñar en la formación de profesionales necesarios, para lograr un desarrollo sostenible, decidió establecer en 1974, la Escuela de Ciencias Ambientales (EDECA), con el fin de formar profesionales con capacidad para ordenar, conservar y planificar los recursos naturales renovables del país. Para cumplir con estos fines la Escuela desarrolla sus programas de docencia, investigación y extensión.

El área de educación ambiental, fue la razón misma de la creación de la EDECA en 1974. Sus primeros pasos fueron sobre temas del ambiente, charlas a instituciones educativas y también cursos sobre biología ambiental. En 1975, se abre para estudiantes regulares la licenciatura en ciencias ambientales, con una matrícula de 65 estudiantes; sin embargo la falta de conciencia sobre la realidad ambiental en las instituciones estatales y público en general obligó a una reestructuración del plan.

Es así como surgió la carrera de Ingeniería en Ciencias Forestales con un programa de bachillerato, hasta el año 1981 y luego se amplió a una licenciatura en Ciencias Forestales con énfasis en Manejo Forestal. Este programa vino a satisfacer buena parte de la demanda nacional, basada en una amplia preparación, que rompió con los estrechos cánones tradicionales en materia de formación forestal.

El programa de educación ambiental que dio origen a la EDECA no desapareció, siguió con cursos de verano dirigidos a docentes en servicio del Ministerio de Educación Pública. Esta experiencia, sumada a la formación de un equipo de profesionales en materia ambiental llegó a dar forma definitiva al programa de Educación Ambiental de la EDECA, que tuvo su aprobación en CONARE y sustentado en un convenio con el Ministerio de Educación Pública. En el verano de 1977 – 1978 se pone en marcha el primer certificado de la carrera de Bachillerato en la enseñanza de la Ciencias Ambientales dirigido a profesores en servicio, impartido en la Sede Central y con cobertura a la Sedes Regionales. A mediados de la década de los ochenta este programa se ve suspendido temporalmente por no contar con el suficiente personal ya que la EDECA estaba en un proceso de especialización de sus funcionarios.

Por su parte, el programa forestal no solo evoluciona a lo largo de la década de los 80, con una serie de modificaciones a los planes de estudios, sino que se robustece con la creación de programas y proyectos de investigación y extensión en las áreas de humedales, vida silvestre, ecología y manejo de bosques de altura, manejo de plantaciones forestales acompañando a cooperativas vinculadas con la actividad forestal, entre otras.

Una vez que la EDECA logra especializar a sus funcionarios y aprovechando la experiencia acumulada decide en 1992 retomar el plan de estudios de Educación Ambiental, lo que da origen a la Licenciatura de Educación Ambiental dirigida a educadores. Más tarde este plan de estudios amplía la cobertura hacia profesionales de diversas disciplinas que tienen como meta las diversas comunidades del país, dado que la educación ambiental como tal, trasciende los ámbitos meramente formales.

Más adelante la EDECA incursiona en un campo de la Gestión Ambiental; como respuesta a una demanda del Ministerio de Salud para capacitar a una parte de su personal que tiene la gran responsabilidad de dar seguimiento a los diversos procesos que tienen que ver con la transformación del entorno en comunidades rurales y urbanas.

En estos veinticinco años la EDECA ha tenido un desarrollo científico vertiginoso que permitió la creación de:

  • El Programa Regional de Fauna y Vida Silvestre, que nos comunicó con el mundo exterior y que ha tenido hasta hoy un reconocimiento internacional. (actualmente ICOMVIS)
  • Al calor de la EDECA nace el Instituto de Investigaciones y Servicios Forestales, que surge como producto del desarrollo de la investigación técnico-científico forestal.
  • Y el Instituto Regional en Estudios de Sustancias Tóxicas. Por casi veinte años funcionó en la EDECA como el Programa de Plaguicidas. Su vínculo con el mundo exterior siempre ha permitido tener acceso a financiamiento externo para el desarrollo de investigaciones especializadas en este campo.


Estos tres proyectos que se independizaron –relativamente- de la EDECA, para algunos críticos significan que rebasaron el desarrollo de la EDECA y para otros, más bien el comportamiento común del desarrollo científico generado al interior de esa silenciosa Unidad Académica, donde se hace mucho y a pesar de todo se conoce de manera incompleta su quehacer.

Las ciencias ambientales son las ciencias del nuevo siglo y del nuevo milenio y es por ello que nuestra visión prospectiva apunta como eje estratégico y fundamental "lo ambiental", por encima de lo económico en sus perspectivas de desarrollo.
Los proyectos de investigación, extensión y docencia de la EDECA, tienen la virtud de estar estrechamente ligados con las prioridades nacionales y con la búsqueda de alternativas de solución a los problemas ambientales.

Hace veinticinco años la sociedad costarricense no tenía ingenieros forestales, educadores ambientales y gestores ambientales, algunos de ellos son hoy académicos de nuestra unidad académica, otros ocupan puestos relevantes en el MINAET, en puestos de dirección en organizaciones forestales privadas, en organizaciones no gubernamentales y en organismos internacionales. En síntesis, la EDECA ha contribuido al desarrollo forestal y ambiental de Costa Rica, de una manera invaluable y siempre mantendrá su importancia en el desarrollo nacional.