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¿Qué hacer en caso de rotura de tubo o lámpara fluorescente?

Las lámparas y tubos de mercurio contienen una cantidad muy pequeña de mercurio sellado en el tubo de vidrio que varía entre las diferentes marcas disponibles en el mercado.

 

Las lámparas modernas pueden contener un máximo de entre 5 y 10 mg de mercurio. Esta cantidad de mercurio en una lámpara que se rompe, se reparte entre el gas y el polvo que recubre el vidrio de la lámpara. Debido a la baja frecuencia de exposición y la concentración de mercurio que puede difundirse a la atmósfera, la rotura de una lámpara no representa un riesgo intolerable. De todos modos se recomienda tener en cuenta la información sobre limpieza y eliminación que se brinda a continuación.

¿Qué hacer si un tubo o lámpara con mercurio se rompe?

Antes de limpiar ventile la habitación

  • Abra la ventana y abandone la habitación por 15 minutos o más.
  • Apague el aire acondicionado, calefacción o ventilación si es se encuentran prendidos.

Pasos para la limpieza en superficies duras

  • Levante con cuidado los fragmentos de vidrio y polvo usando papel rígido o cartón en forma de pala y colóquelos una bolsa de plástico que pueda sellarse y que no corra peligro de romperse.
  • Use una cinta adhesiva para colectar los fragmentos restantes de vidrio y polvo.
  • Limpie el área con toallas de papel húmedas o toallitas húmedas desechables. Luego coloque las toallas usadas en la misma bolsa
  • No utilice aspiradora ni barra los restos de la rotura de las lámparas o tubos de luz de mercurio sobre superficies duras (No se debe usar aspiradora porque el mercurio queda en la bolsa de la misma y se va evaporando paulatinamente; tampoco se debe barrer porque las “bolitas” de mercurio se dispersan por todo el lugar)

Cuando una lámpara fluorescente se rompe, el nivel de vapor de mercurio en el aire de la habitación puede ser, por un breve momento, relativamente alto, pero el vapor se transforma rápidamente en pequeñas gotas que pueden adherirse a las superficies o al polvo durante algún tiempo, especialmente si la habitación no está bien ventilada o si no se ha limpiado a fondo. Los niños son más activos físicamente,  se pueden meter los dedos en la boca y otros objetos, por lo que es más probable que ingieran cualquier gotita de mercurio adherida a las superficies o al polvo.

 

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